Contra la actual crisis, ¡hay que revisar todos los beneficios fiscales!

A raíz del informe emitido por la AIReF sobre los beneficios fiscales del sistema tributario español, y ante la actual crisis económica en la que nos encontramos provocada por la COVID-19, se deben revisar, uno a uno, todos los beneficios fiscales vigentes, con el fin de mantener únicamente aquellos que sirvan para impulsar la economía y/o salvar la situación social actual; y modificar y suprimir todos aquellos que no mantengan esas características.

Qué son los beneficios fiscales, efectos y consecuencias

Al hilo del informe de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) sobre los beneficios fiscales del sistema tributario español, cabe hacer un análisis de esta figura tributaria que se ha convertido, para casi la unanimidad de la doctrina hacendística, en la causa fundamental del bajo rendimiento recaudatorio del sistema tributario español.

Tras su lectura, se puede afirmar que el informe sobre los beneficios fiscales del sistema tributario español es técnicamente acorde con los métodos científicos, al basarse en los datos contrastados de la Agencia Estatal de Administración Tributaria del Estado, a los que se han aplicado los principios, reglas y procedimientos de la Hacienda Pública, la Estadística y las demás disciplinas que se ocupan de la economía, en general y de los ingresos y los gastos públicos, en particular.

En dicho informe se definen los beneficios fiscales como «instrumentos de política fiscal que persiguen determinados objetivos económicos y sociales mediante exenciones, tipos reducidos, reducciones o deducciones en sus cuotas tributarias que generan incentivos o mejoras en la renta de la personas físicas y jurídicas que, en general, conllevan una menor recaudación tributaria.»

El único problema de dicho informe es que no abarca la totalidad de los beneficios fiscales, sino que se circunscribe al IRPF, al IVA, al IS y a los IIEE, con lo que quedan fuera del estudio el ITP y AJD, el ISD, el IP, los tributos sobre el juego, los tributos locales, los ecológicos, las tasas de cualquier tipo y otros ingresos públicos. Si, como se cuantifican en el informe de la AIReF, los beneficios analizados son el 60%  de los beneficios fiscales y suponen un gasto de 35.000 millones de euros, los del resto de tributos serían un 40%  y 23.000 millones de euros, lo que en total representan un gasto fiscal de 58.000 millones de euros.

Por otra parte, los efectos de un beneficio fiscal serán adecuados cuando cumplan con la finalidad económica o social que se busca con el mismo, por ejemplo, si aumenta la inversión empresarial al introducir una deducción en el IS, se habrá conseguido el efecto previsto, pero al lado del cumplimiento del objetivo, todos los beneficios fiscales, tienen como consecuencia una disminución de la recaudación de los tributos, que se conoce presupuestariamente como gasto fiscal y que debe ser cuantificado en los Presupuestos de cada año.

Los beneficios fiscales y la crisis económica actual

Si en una situación económica normal se considera conveniente, o incluso necesario, analizar cada ejercicio los beneficios fiscales para ver si cumplen o no con su finalidad o si ya la han alcanzado y por ello dejan de estar justificados, en la actual crisis económica parece más que improrrogable estudiarlos, tanto en conjunto, como en particular, para, en su caso, mantener los que puedan servir para impulsar la economía y/o para capear la desgraciada situación social actual, así como modificar y suprimir todos aquellos que no mantengan esas características.

Dado que la AIReF ha analizado las más importantes, relativas al IRPF, IVA, IS e IIEE, solo alguna consideración sobre lo propuesto, así, coincidiendo con que la mayor pérdida de ingresos deriva de los tipos reducidos del IVA, no hay que olvidar que los que afectan al turismo y la hostelería en general, aunque puedan parecer que benefician a las rentas más altas, realmente, representan un beneficio para el primer sector productivo de España, el turismo, por lo que no coincido con la propuesta de su eliminación, al menos hasta que se hayan normalizado estas actividades.

Tampoco coincido con la supresión, ni tan siquiera gradual, de la deducción por declaración conjunta del IRPF, porque se basa, solo en criterios macro-económicos, olvidando la situación real de las mujeres y los jóvenes no emancipados, a quienes por mucho que pudiera favorecerles, en conjunto, que se suprimiera ese leve estímulo fiscal a no trabajar, se encontrarían con la realidad de un mercado laboral que no les permite ni siquiera incorporarse a sus escalones inferiores, con lo que se estaría discriminando económicamente de forma negativa a dichos colectivos, siendo el ahorro fiscal escaso.

Beneficios fiscales en otros tributos: ITP y AJD, ISD, IP, Locales, Juego, etc.

Es una lástima que el mencionado informe de la AIReF no haya podido extender su análisis al otro 40% de los beneficios fiscales, sin duda, porque las Administraciones autonómicas, locales e institucionales no tienen capacidad técnica para informar sobre los datos relativos a los tributos que gestionan.

No obstante lo anterior, no es difícil suponer que su importancia será parecida a la que tienen en los impuestos gestionados directamente por el Estado, para ello solo hay que ver la retahíla de exenciones que contiene el texto refundido de la Ley del ITP y AJD, recogidas en su artículo 45, que enumera 61 supuestos, sin contar que algunas no son individuales sino genéricas, como la primera que exonera al Estado y las Administraciones públicas territoriales e institucionales y sus establecimientos de beneficencia, cultura, Seguridad Social, docentes o de fines científicos, es decir a cientos, sino miles, de Instituciones y, asimismo, sin contabilizar otros beneficios recogidos en otras normas distintas de la Ley del tributo.

CONCLUSIÓN: hay que revisar todos los beneficios fiscales

En mi opinión, como establecía la antigua Ley 230/1963, de 28 de diciembre, General Tributaria, se deben revisar, uno a uno, todos los beneficios fiscales vigentes, con el fin de mantener, modificar o suprimir los que no cumplan con sus objetivos, según criterios fiscales, económicos y sociales, con lo que se alcanzaría, seguramente, un aumento de ingresos fiscales importante.

Según lo anterior, suponiendo un ahorro de la mitad de su cuantía se alcanzaría un aumento de ingresos de más de 29.000 millones de euros —casi un 3% del PIB—, en mi opinión, mucho más que el aumento de ingresos derivado de la introducción de nuevas figuras, sobre todo las conocidas como «ecológicas», cuya importancia recaudatoria, según la experiencia actual, no parece determinante para cubrir o paliar el déficit público.

La propia AIReF ha previsto que la caída de la recaudación fiscal debida a la crisis económica derivada del Covid-19 pudiera llegar hasta los 27.000 millones de euros, por lo que parece que la vía de revisar los gastos por beneficios fiscales podría ser un excelente lenitivo para paliar una parte del déficit público debido a esta calamidad.

La revisión anterior debiera de ser posible, toda vez que, si un organismo independiente y externo a las Administraciones tributarias ha podido hacerlo aunque sea parcialmente, las propias Administraciones gestoras de los tributos debieran poder analizar los citados beneficios y proponer su mantenimiento, modificación o supresión, según los criterios citados, en estos tiempos de caída estrepitosa de la recaudación fiscal.

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