El Tribunal Supremo suprime de hecho el ajuar doméstico en el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones

Según las sentencias 342/2020, de 10/03/2020; 490/2020, de 19/05/2020 y 499/2020, de 19/05/2020, la nueva doctrina respecto al concepto de «ajuar doméstico» es que forman parte del mismo solo aquéllos que puedan afectarse, por su identidad, valor y función, al uso particular o personal del causante, con exclusión de todos los demás, sirviendo, además, dicha delimitación de los bienes del ajuar también para la concreción de cuáles son los bienes que integran la base imponible del cálculo estimatorio del 3 % del caudal relicto.

¿Cuáles son las consecuencias prácticas de las Sentencias del TS sobre el ajuar doméstico?

Empezando por las consecuencias derivadas de tres sentencias del Tribunal Supremo (TS) sobre este elemento de la base imponible del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones (ISD), hay que destacar que a partir de la primera de ellas de 10 de marzo de 2020, con efectos para todas las liquidaciones de este tributo que no hayan adquirido firmeza, prácticamente no habrá que añadir importe de cuantía significativa a la base imponible del ISD por este concepto.

En efecto, según las sentencias 342/2020, de 10/03/2020; 490/2020, de 19/05/2020 y 499/2020, de 19/05/2020, la nueva doctrina respecto al concepto de ajuar doméstico es que forman parte del mismo solo aquéllos que puedan afectarse, por su identidad, valor y función, al uso particular o personal del causante, con exclusión de todos los demás, sirviendo, además, dicha delimitación de los bienes del ajuar también para la concreción de cuáles son los bienes que integran la base imponible del cálculo estimatorio del 3 % del caudal relicto.

En el sentido anterior, el TS establece que las acciones y participaciones sociales, no pueden ser tomadas en cuenta a efectos de aplicar la presunción legal del 3 % además, sin que deba ser probada por el contribuyente dicha exclusión, tampoco será necesaria prueba alguna para no incluir en la citada base de cálculo el dinero, títulos, los activos inmobiliarios u otros bienes incorporales, pues se trata de bienes que, en ningún caso, podrían integrarse en el concepto jurídico fiscal de ajuar doméstico, al no guardar relación alguna con esta categoría.

Nueva doctrina: análisis y consideración

Este epígrafe podría haberse titulado con el conocido dicho ciceroniano hominis est errare, porque el TS, acertando en cuanto al fondo, al decir que no parece de recibo cuantificar siempre el ajuar doméstico, cualquiera que fuera la condición económica del fallecido, en un 3 % del total de la herencia, yerra estrepitosamente en cuanto a la forma en que llega a tal resultado.

En efecto, el TS parece que se está acostumbrando, desde la implantación del nuevo recurso casacional, a delimitar la cuestión que da lugar a la admisión de la impugnación por su cuenta sin atender a la solicitud del recurrente, como se demostró anteriormente cuando entendió que el medio de comprobación de valores por referencia a valores administrativos no era adecuado para que la Administración cuantificara el «valor real» de los mismos (Sentencia número 843/2018 , de 23 de mayo de 2018, nº de Recurso 4202/2017).

Por eso, habría que completar el famoso dicho sobre el error, cuando añade que la perseverancia en el error deja de ser humano y comprensible —realmente, el dicho dice «diabólico», pero no me atrevo a calificarlo así porque podría entenderse en otro sentido—. Ahora el TS vuelve a perseverar al remachar su yerro en tres sentencias que confunden conceptos y términos, ya que al analizar el artículo 15 de la Ley del ISD, toma por delimitación del concepto «ajuar» lo que, simplemente, es una doble presunción jurídica iuris tantum, una que supone, siempre, la existencia del ajuar doméstico de cualquier persona fallecida, a efectos del ISD, y la segunda, que si no se valorase por el obligado tributario el ajuar, se tomará como cuantía del mismo un 3 % del caudal relicto (valor de la herencia).

Por eso, aunque considero que no es acertado ni presumir que siempre exista ajuar doméstico, cuando existen personas que nada poseen —y las crisis aumenta exponencialmente su número—, menos aún es suponer que su importe pueda acercarse al 3 %, dado que en cualquier caso, cuando se define el «ajuar», siempre se refiere a bienes de escasa cuantía, excluye joyas, automóviles y otros bienes de valor superior a cantidades ciertamente no muy elevadas, creo que, mientras la ley así lo prevea de forma clara y terminante, no es posible retorcer la interpretación del precepto que así lo establece, para conseguir un tratamiento que se entienda más justo.

Por lo que concluyo, el TS que acierta —puesto que sería conveniente acabar en la práctica con la posibilidad de que la Administración fije el ajuar doméstico para liquidar el ISD en un 3 % por ciento de la herencia—, acumula tal cantidad de razonamientos equivocados, que siguiendo el brocardo latino, sería conveniente que revisara sus resoluciones sobre el ajuar doméstico y volviera a la anterior jurisprudencia, así lo explico, con mayor extensión en el próximo número de la revista Carta Tributaria Opinión, nº 65-66.

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