La vivienda es lo más fácil de gravar: Hay que racionalizar su tratamiento.

Actual tratamiento fiscal…

Su gravamen es ahora un auténtico laberinto que se extiende por casi todos los tributos del sistema tributario español. Comenzando por los más importantes, al adquirirla los interesados deben hacer frente al IVA -que aunque sea al tipo reducido del 10%, no deja de alcanzar cifras importantes al ser las bases imponibles elevadas- y el AJD, que, además grava también los otros actos que suelen acompañar estas adquisiciones y a su construcción -declaración de obra nueva, división horizontal, préstamos hipotecarios, etc.-. Luego, si se transmite, debe sufrir el ITP, el Impuesto sobre el incremento de valor de los terrenos de naturaleza urbana y el IRPF, porque en principio, casi siempre hay incremento de valor, solo en la pasada crisis los inmuebles se depreciaron.

Quienes piensen que la extensa forma de gravar la vivienda se ha agotado con lo anterior, que apunte: durante todo el período de tenencia, hay que hacer frente al IBI, que ha dejado de ser un tributo cuasi formal, al acercar los valores catastrales a los reales. Tributa en caso de segundas y otras residencias todos los años por el IRPF. También se debe declarar en el IP, aunque goce de una exención limitada a 300.000 euros. Por último, sin entrar en otros posibles gravámenes como las tasas y otros tributos municipales y autonómicos, cuando se produce la transmisión por causa de muerte, se grava, asimismo por el ISD.

¿Nuestro sistema fiscal permite la multi-imposición?

Según la Constitución española, todos debemos contribuir a los gastos públicos, de acuerdo con la capacidad económica, mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad que, en ningún caso, tendrá alcance confiscatorio. La sistematicidad constitucional no cuadra con una, no doble, sino múltiple imposición de determinado tipo de bienes, como son los inmuebles en general y, menos aun, con la vivienda en particular.

Tampoco parece que dicha multiplicidad de cargas a la vivienda encaje con los demás principios constitucionales, por qué considerar mayor demostración de capacidad económica tener una vivienda que si su valor se tuviera en metálico o por qué debe tributar más la vivienda que, por ejemplo, los valores mobiliarios, cuando ambos tengan el mismo valor, yendo contra los principios de justicia, igualdad y progresividad, todo ello sin contar con el aumento de obligaciones tributarias accesorias. Por todo ello, aunque no esté expresamente prohibida la multi-imposición sobre un bien y sus rentas, parece que es hora que el legislador revise la actual tributación.

Soluciones…

Los problemas complejos, como el de la fiscalidad de la vivienda no se pueden arreglar “en dos patadas”, sino que, habrá que estudiarlo, acudir a los expertos y ver como se trata en otros países, pero si parece que ya es hora de buscar soluciones y resolver este asunto. En este sentido, la Comisión de expertos para la reforma fiscal consideró que debía aumentarse la tenencia (IBI),disminuyendo el de las transmisiones (IVA, ITP y AJD, IIVTNU), siguiendo las recomendaciones del Informe Mirrlees, sin distinguir las diferencias entre España y el Reino Unido.

Mi opinión personal sobre el asunto…

Esta falta de racionalidad se arreglaría introduciendo orden, es decir, estudiando los diversos gravámenes, relacionándolos, sopesando sus propias estructuras -en este aspecto es claro que el IIVTNU tiene que ser cambiado por imperativo de la doctrina del TC -, pero no parece acorde con el mandato constitucional seguir con esta sobre-presión fiscal, positiva y formal, sobre los inmuebles. Luego, parece imprescindible un estudio a fondo técnico-económico y jurídico sobre la tributación de este tipo de bienes, como base inicial para arreglarlo.

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