Soluciones fiscales ante la crisis del COVID-19

Se está hablando mucho de las medidas públicas financieras de actuación durante y después de la crisis sanitaria creada por el COVID-19, pero poco, respecto al concreto ámbito tributario, salvo alguna intervención de alguna asociación solicitando aplazamientos fiscales y también, respecto a este aspecto, algún político, como la Vicepresidenta tercera y ministra de Economía, que ha dicho:

«…sobre la no suspensión de la recaudación de impuestos como el IVA o Sociedades, que España necesita esos ingresos porque los gastos públicos, como lo sueldos de los sanitarios y de los Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, “no desaparecen”

Estoy de acuerdo con lo anterior, porque en tiempos de crisis tan profundas y desconocidas como la que está produciendo el citado virus, es el momento de volver a la función esencial de los tributos: recaudar ingresos para sostener todos los gastos públicos y no solo los sueldos de los sanitarios y miembros de la seguridad del Estado. Es imprescindible para «no dejar a nadie atrás», como se están hartando de decir los integrantes de toda la clase política, tener más en cuenta lo atinente al componente social del Estado —dispuesto en el artículo 1 de la Constitución—, que a otros aspectos de nuestro contrato social.

SUPRESIÓN DE BENEFICIOS FISCALES

Por tanto, parece de lógica elemental que, ante el previsible hundimiento de la recaudación por la parálisis del comercio en general por un lado, y de la disminución repentina del trabajo por otro, se palíen esas inevitables bajadas de las recaudaciones del IVA y del IRPF con medidas urgentes, tales como la supresión de todos los beneficios fiscales que se han ido acumulando en todos los tributos del sistema fiscal español —hace poco comentaba, en este mismo foro, que si se eliminasen los beneficios del Impuesto sobre el Patrimonio, se podrían recaudar, solamente, con esta medida, unos 10.000 millones más de euros con este gravamen, que no ostenta un gran potencial de ingresos—.

SUBIDA SELECTIVA DE TIPOS IMPOSITIVOS

En el mismo sentido que la medida anterior, no cabe duda, que una subida selectiva de tipos impositivos ayudaría a aumentar la recaudación tributaria. Sobre aspectos tributarios anteriores, España tiene una buena situación de partida, porque cuenta con una baja presión fiscal —34,4 % del PIB en 2018, según datos de la OCDE—, que es inferior a la de casi todos los países occidentales de la UE— lo que, sin duda, permitirá elevarla a las cotas que tienen países cercanos como Francia (46,1 % PIB), Alemania (38,2 % PIB) o Italia (42,1 % del PIB).

NUEVOS GRAVÁMENES

Además, cabe explorar en la búsqueda de nuevos gravámenes con potencial recaudatorio, tales como los conocidos como impuestos ecológicos, en este sentido la UE viene recomendando que se incremente la conocida como fiscalidad con fines ecológicos, por ejemplo, exige que se grave el consumo del agua, actualmente infravalorada y por ello mal utilizada, como consecuencia de no incorporar a su precio todos los costes internos y externos que conlleva su consumo, calificando la medida no solo válida para optimizar su uso, sino también para recaudar ingresos públicos.

Estas medidas o similares van a tener que ser implementadas, dado que nuestro país, tras incorporar como moneda el euro, carece de otros mecanismos financieros para afrontar la crisis, que en el pasado se saldaban con fuertes devaluaciones de la peseta, estando además la deuda pública en tan altos porcentajes del PIB que impiden su aumento significativo, por lo que este recurso no va a poder ser usado tanto como se hizo en la anterior crisis financiera del 2008, en que se incrementó en 60 puntos porcentuales, aproximadamente.

Esperemos no tener que llegar a otros remedios aún más drásticos, como la imposición de un impuesto extraordinario sobre el patrimonio, en el sentido estricto técnico tributario, es decir un tributo que pivote realmente sobre el patrimonio de personas y entidades, emitir deuda pública extraordinaria, distinta de la ordinaria, como la de carácter obligatorio, perpetuo o especial, incluso con apoyo fiscal, como se hizo en la transición del 78, rescate por parte de la Unión Europea, etc.

CONCLUYENDO…

Como consecuencia de esta situación, parece que lo mejor sería, como he comentado, establecer medidas «normales», de carácter urgente —incluso vía Decretos-Leyes— de extensión de bases imponibles, subidas de tipos y búsqueda de nuevos gravámenes, sin excluir una contención extraordinaria de gastos públicos, salvo aquellos que puedan calificarse de sociales; emisión de deuda pública de todo tipo y acceso, en su caso, a medidas de apoyo de la Unión Europea, remedios que funcionarían aún mejor, si todos los agentes político-sociales llegasen a acuerdos como los recordados Pactos de la Moncloa, que sirvieron para resolver la crisis económica de 1977 y situar a nuestro sistema tributario al nivel de los de los países de nuestro entorno.

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